Quizás ustedes hayan oído el cuento del muchacho que vivía en un bosque. Un día creyó escuchar la voz de otro chico, allá a lo lejos. Gritó - ¡Hola! ¡Hola! - y la voz le respondió - ¡Hola! ¡Hola! - El niño no sabía que se trataba del eco de su propia voz, y entonces comenzó a gritar insultos que eran contestados inmediatamente.