Todo obrero sabe cuán necesario le es conservar su herramienta en buen estado, porque "si los instrumentos se embotasen y no los amolase, tendría que emplear más fuerzas." Si al obrero se le gastara el filo de su azuela, sabe que se vería obligado a redoblar su esfuerzo, so pena de que su obra saldría mal ejecutada.