Hace algunos años se publicó una postal de Navidades que llamó mucho la atención. Dicha postal se titulaba. “Si Cristo no se hubiese venido.” En un sueño, creía que estaba en su casa y no podía ver las botas y calcetines que en dicha festividad los niños colocan junto a la chimenea, ni campanitas de Navidad, ni coronas de acebo, ni Jesús para consolar, alegrar y salvar. Salió por las calles y no encontró iglesias con sus aspirales señalando hacia el cielo.