"Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, que da cánticos en la noche." Job 35: 10. Eliú era un sabio, un consumado sabio, aunque no era tan sabio como el infinitamente sabio Jehová, que ve luz en medio de las nubes, y encuentra orden en la confusión; de aquí que Eliú, estando muy desconcertado al contemplar a Job en tanta aflicción, haya tratado de encontrar su causa, y muy sabiamente divisó una de las razones más probables de su infortunio, aunque no resultó ser la correcta en el caso de Job.
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