"Y levanta del polvo al pobre. Y al menesteroso alza del estiércol, para hacerles sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo." (Salmo 113:7, 8)
Este texto trata especialmente de la obra de la gracia de Dios. En este caso vemos mejor que en otro alguno la condescendencia infinita de Dios en su trato con el hombre se vale de lo que es vil para el mundo y de lo de ningún valor para reducir a nada lo que se jacta de algo. Elige para sí mismo lo que con desprecio desecha el mundo.
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