Nos hemos dado cita hoy aquà para dedicar este hermoso templo a Dios, nuestro Padre Celestial. Y para hacer reconocimiento público, en humildad y gozo, de que es primeramente por la bondad y la ayuda eficaz de Dios que hoy vemos coronados nuestros anhelos de tener un templo nuevo, un edificio digno del evangelio que predicamos y de la causa que estamos llevando adelante.
Sermón para la Dedicación de un Templo
Por Adolfo RobletoÂ
Salmo 84
Y, en segundo lugar, reconocemos que todo esto fue posible gracias a la cooperación de los hermanos y a muchas otras personas, quienes de distintas maneras, con sus ofrendas, su trabajo, y su respaldo entusiasta, nos ayudaron a poder llegar a este dÃa feliz que marca un hito sobresaliente en la historia, en la vida y en la obra de nuestra amada congregación.
No hay dudas que la dedicación de un templo apunta hacia un pasado de luchas y de esfuerzos, nos afianza positivamente al presente, y constituye también un tremendo desafÃo al futuro. Nos detenemos, pues, en estos momentos, para cantar con regocijo las alabanzas a nuestro Dios, para unirnos y compactarnos unos con otros en el amor de nuestro Señor Jesucristo, y para renovar nuestros votos de lealtad a la preciosa causa del reino de los cielos.
Y la dedicación de este templo no es sólo justo motivo de regocijo para quienes nos congregamos aquÃ, sino que es también, en dimensión horizontal, un evento de progreso positivo y moral en la vida de nuestra ciudad. Porque un templo representa la voz de Dios al pueblo, llamándolo a la justicia, a la rectitud y al arrepentimiento. Porque en un templo como este, las almas pueden venir a solazarse y a fortalecerse en la potencia del Señor. Que sea este templo, pues, un estratégico faro de luz, un oasis de descanso, un santuario de adoración.
EL CONCEPTO GENERAL DE TEMPLO
Todos sabemos lo que es un templo. Es un edificio diseñado o construido especialmente para rendir culto a Dios. Es, por tanto, un lugar sagrado. El templo siempre está asociado a la religión y a la adoración.
Todos los pueblos y todas las religiones han tenido sus templos. Las pagodas de los budistas, las mezquitas de los mahometanos, las sinagogas de los judÃos, las catedrales de los católicorromanos, las capillas de los evangélicos, y aun los llamados "Salones del Reino" de los Testigos de Jehová son lugares altamente significativos para los adeptos de tales credos religiosos.
1. El templo en la Biblia
En la Biblia, el concepto de templo está Ãntimamente asociado a la religión. En los tiempos primitivos de la revelación de Dios a los patriarcas, cualquier lugar donde ellos erigÃan o levantaban un altar para ofrecer sacrificios, allà era el templo de ellos. Tiempos después, cuando el pueblo de Israel se organiza como pueblo bajo el liderazgo de Moisés y peregrina por el desierto, por orden de Jehová Dios se construye el tabernáculo, el cual los levitas arman y sirven en él. El tabernáculo, erigido siempre en el centro mismo del campamento de Israel, es el sÃmbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Se va inculcando, pues, en la conciencia del pueblo, el hecho y la verdad de que Dios habita con su pueblo tal como lo representa el tabernáculo o templo portátil.
Cuando Israel ya es una nación firmemente establecida en la tierra de Canaán y con gobierno propio, en el reinado de Salomón es construido el templo de Jerusalén, edificio magnÃfico y suntuoso que viene a ser prácticamente el centro de toda la vida religiosa de los judÃos. Con el correr del tiempo y como un castigo de Dios al reino de Judá principalmente por el pecado de idolatrÃa, la ciudad de Jerusalén es dominada y el templo destruido por los babilonios en la época del rey Nabucodonosor.
Cuando los judÃos regresan a su tierra después de la cautividad de Babilonia, el templo de Jerusalén es reconstruido en tiempos de ' Zorobabel y de NehemÃas. En el reinado de Herodes se termina de edificar un templo nuevo, el cual, en el año setenta de la era Cristiana, es derribado y quemado por los romanos dirigidos por el general Tito Livio. Nuestro Señor Jesucristo habÃa predicho esta destrucción, según se lee en el Sermón Profético de Mateo capÃtulo 24.
2. Nuestro cuerpo es templo del EspÃritu Santo
El apóstol Pablo introduce un hermoso concepto acerca de nuestro cuerpo. Dice él: "¿0 ignoráis que vuestro cuerpo es templo del EspÃritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" (1 Corintios 6:19). Quiere decir que nuestro cuerpo tiene un alto significado y es para un uso santo y digno.
3. En el cielo no habrá templo
Este es el concepto o enseñanza final de templo en las Sagradas Escrituras. Dice el apóstol Juan: "Y no vi en ella templo (en 'la gran ciudad santa de Jerusalén'); porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero" (Apocalipsis 2 1:22). Ahora, en el tiempo, la presencia de Dios es representada o simbolizada por el templo; pero en la Nueva Jerusalén y en. la eternidad, ya no se necesitará de templo, porque el Señor mismo estará allà y todos los redimidos le veremos, le contemplaremos y le adoraremos. ¿No es esto glorioso?
II. NUESTRA ACTITUD HACIA EL TEMPLO DEL SEÑOR
¿Cuál debe ser nuestra actitud, como cristianos, hacia el templo del Señor?
1. Una actitud de reverencia
Si el templo es un lugar sagrado por el propósito para el cual fue construido, se sigue entonces que los que se congregan dentro de él deben guardar la debida compostura, esto es, una actitud de reverencia. La reverencia es el reconocimiento de que estamos en la presencia del Señor. La Biblia nos dice esto: "Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra" (Habacuc 2:20).
2. Una actitud de gozo
En el templo, realmente, no debiéramos estar tristes o acongojados. El templo debe ser un sitio de gozo. Allà llegamos a solazarnos en espÃritu; a llenarnos de una alegrÃa santa. El regocijo espontáneo y ordenado debiera ser la nota caracterÃstica de nuestras reuniones en el templo. Nuestro Dios es el Dios del gozo.
3. El hermoso ejemplo del rey David
Al leer uno los Salmos de David, no puede menos que descubrir que "el músico de Israel" tenÃa varios amores, uno de los cuales era su amor por la Casa del Señor, por el Santuario del AltÃsimo. El volcó ese sentimiento al través de sus canciones salmódicas, como esta del Salmo 84. ¡Qué lindo se expresa él! ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo", etcétera. No hay dudas de que la vida de David, tan azarosa como fue, giró alrededor de su más vivo anhelo: estar en la casa de Dios. SerÃa bueno que nosotros imitásemos el bello ejemplo del rey David y que, de cierto modo, el templo del Señor venga a ser el centro de nuestra vida.
III. PARA QUE ES ESTE TEMPLO
Ninguna cosa en la que hay organización, esfuerzo y talento se hace sin propósito. AsÃ, el templo que estamos inaugurando hoy se edificó con varios fines en mente. Básicamente hablando, son tres. Veámoslos.
1 - Para la adoración de Dios
Realmente, este es el propósito principal. Venimos y vendremos aquà para ser conscientes de que Dios habita en medio de su congregación, y para rendirle el culto que él se merece, en espÃritu y en verdad. A decir verdad, la adoración es o debiera ser la actividad principal de los cristianos. Y en el templo le damos adoración pública al Señor de la gloria. Si venimos al templo, a este templo, y no adoramos, entonces defraudamos el fin santo de este lugar.
2. Para la predicación del evangelio y la enseñanza de la doctrina bÃblica
La misión suprema de la iglesia es la proclamación del evangelio redentor de Jesucristo. En nuestro diario trajinar debemos invitar a las personas a venir al templo, especialmente en el dÃa del Señor, para que aquÃ, en ambiente de paz y de inspiración, escuchen el mensaje o las buenas nuevas de salvación.
También la instrucción de la enseñanza bÃblica es sumamente necesaria para los creyentes, para su formación religiosa y su crecimiento espiritual. Y el templo es la escuela donde se imparten tales conocimientos. Nuestro Señor dio a su iglesia las órdenes de predicar el evangelio y doctrinar o hacer discÃpulos a las gentes. Este templo, de consiguiente, cumplirá con la noble misión para la que fue edificado, al obedecer y llevar adelante las órdenes de su Señor y Cabeza, Cristo Jesús.
3. Y, en tercer lugar, este templo es para que los hermanos que se reúnen aquà disfruten de compañerismo en amor, en trabajo y en adoración.
Los redimidos por la sangre del Cordero formamos una familia. La iglesia local es la congregación de los santos en un determinado lugar. La vida de los cristianos se desarrolla en comunión de unos con otros. Y este compañerismo da gozo y es un poderoso estÃmulo al servicio y a la lealtad a nuestro Señor. Jesucristo instó a sus discÃpulos a que se amaran entre sÃ. Les dijo que por ese amor el mundo les conocerÃa como los seguidores de él. El salmista David se refirió a esta preciosa convivencia de los del pueblo de Dios cuando en el Salmo 33:1 escribió: " ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonÃa!"
Es nuestra oración, entonces, que este templo sirva como un punto de reunión, como un centro de compañerismo, donde los hermanos se relacionen en armonÃa y sana comprensión. Donde los niños sientan calor de hogar; donde los jóvenes si actúen con libertad cristiana y obtengan un saludable crecimiento espiritual; donde los adultos pasen horas de solaz y de recogimiento inspirador. Este templo es el hogar de los que forman esta iglesia. Aquà vengamos, pues, con nuestros dolores y pesares a buscar el consuelo del Señor; aquà vengamos a fortalecernos en el hombre interior por el espÃritu; aquà vengamos a presentar nuestras peticiones delante del Señor; y, finalmente, aquà vengamos a estimularnos unos a otros en nuestra peregrinación sobre esta tierra y en nuestro viaje hacia la patria celestial.
CONCLUSION
Qué gran bendición nos ha concedido el Señor al darnos este hermoso templo para la gloria de su nombre. Ahora tenemos el templo del Señor, pero, mis hermanos, más importante todavÃa que eso es que tengamos al Señor del templo. Que entremos aquà para adorar, porque ya Cristo entró en nuestros corazones para reinar. No siempre estaremos fÃsicamente en el templo del Señor, pero sà el Señor del templo está siempre con nosotros.
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