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Sermones Enviados por los Usuarios


Si tuviera un pedir un deseo en este momento, desearia que todas las personas del mundo, por un segundo pensaran en Dios, que dejaran por un momento de pensar en si mismos y desearan acordarse de él por solo un instante.
A este hombre no tengo duda que asi lo pensaba:
"Quisiera conocer los pensamientos de de Dios; el resto son detalles" Albert Einstein

¿Que estas pensando tu ahora?

Lo que si es seguro, es que lo que este pensado en este momento puede tener un efecto positivo, o colateral, negativo. Dejeme decirle, Dios sigue pensando en usted, se detenga o no. Y lo que mas me contagia de alegría estas fechas, no es que este con mi familia, o que seas dias de asueto, al fin y al cabo son detalles, lo que mas me alegra es que Dios quiere estar conmigo, y con usted, que haria lo que sea con tal de que por un momento se acuerde de que el no se aleja, le dicen fiel, no por otra razon, sino porque asi lo es. Mandaria una estrella, reyes, o hasta preferiria nacer de mujer con tal de estar con usted.
"He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
Y llamarás su nombre Emanuel,
que traducido es: Dios con nosotros."
Mateo 1:23

¿ Y tu usted con quien desea estar?
¿Quiere decirle que tambien quiere estar con él? Digalo, o tan solo pienselo, que el lo escucha, y lo toma como un cumplido. Dios te siga protegiendo.

I&K

¿Cómo pueden ser contestadas las oraciónes?

Para tener una vida de oración consistente y efectiva, la persona tiene que ser un creyente, Juan 9:31. Las promesas numerosas de respuestas a la oración, dejan claro que la persona que está orando es un hijo de Dios genuino, a través de la fe en Jesucristo como Señor y Salvador.

Esto no quiere decir que Dios nunca responde a las oraciones de los pecadores. Muchísimas veces El se revela a los incrédulos escuchándoles sus plegarias desesperadas. Pero los casos son excepcionales.

Una segunda condición para que la oración sea contestada, es que la persona no puede tener en su vida, pecados aún sin confesar, Salmos 66:18. Ella debe estar caminando en perfecta comunión con el Señor, así como permanecer en Cristo, Juan 15:7.

Esto es algo que la persona no puede lograr si está cultivando iniquidad en su corazón. Tampoco puede permanecer en Dios si ha estado desobedeciéndole en áreas acerca de las cuales El ha hablado claramente en su Palabra, Juan 15:10 (permanecer es obedecer).

Aquí hay unos pocos ejemplos de pecados que obstaculizan a Dios para que conteste nuestras oraciones: falta de voluntad para perdonar a otros, Mateo 5:23-24; 6:15; Marcos 11:25; pidiendo egoístamente, Santiago 4:3; relaciones matrimoniales sin armonía, 1 Pedro 3:6-7; cualquier desobediencia, 1 Juan 3:22; falta de compasión hacia los pobres, Proverbios 21:13; e idolatría, Ezequiel 14:3, además llamada codicia en la Palabra de Dios; un pecado rampante entre los creyentes modernos. ¡Y existen otros! Uno de los beneficios directos de una vida santa es una vida de oración efectiva

La persona debe orar con fe, Mateo 9:28, 21:22: Santiago 1:6. Ella debe creer que Dios tiene la voluntad y capacidad para responder, y que no existe nada demasiado difícil para Él. Esta creencia no es una teoría generalizada para ser sostenida, sino una creencia en lo relacionado a las oraciones particulares que son presentadas. La persona debe creer que Dios hará lo que El ha prometido y que El premia a los que le buscan con diligencia, Hebreos 11:6.

También debe acercarse a Dios de corazón, lo cual quiere decir que debe hacerlo con sinceridad, Hebreos 10:22. Por ejemplo, no es sincero el pedirle a Dios que haga lo que la persona misma puede hacer. Orar para ser más obediente para con Dios, o para tener más consistencia en una vida devocional diaria, son ejemplos de falta de sinceridad en las oraciones. También es insincero orar para que ciertos individuos en una audiencia reciban un mensaje.

Algunas personas tratan de arreglar argumentos, mover la opinión pública, o tener la palabra final con alguien a través de oraciones. Tales oraciones insinceras no se eleven más allá del techo, y ¡francamente debemos alegrarnos! Es algo falto de sinceridad orar cuando solamente se están articulando palabras. “No hay nada más inaceptable para Dios que el continuar hablando después de haber dejado la oración atrás.” (Dr. South, mencionado por Bridges en un libro en Eclesiastés).

El debe orar en el nombre del Señor Jesucristo, Juan 14:13-14; 16:23.

Wiliam Mac Donald

Considerad a Cristo

Por tanto, hermanos santos,
participantes del llamamiento celestial,
considerad al apostol y sumo sacerdote
de nuestra profesion, Cristo Jesus.
~ Hebreos 3:1 ~
   
   

Aquel que sufrio

Considerad a aquel que sufrio
tal contradiccion de
pecadores contra si mismo,
para que vuestro animo no se canse
hasta desmayar.
~ Hebreos 12:3 ~

El nino Jesus

El Espiritu Santo vendra sobre ti,
y el poder del Altisimo te cubrira
con su sombra;
por lo cual tambien el Santo Ser
que nacera,
sera llamado Hijo de Dios.
~ Lucas 1: 35 ~
   
   

El Amor de Cristo

conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento,
para que seais llenos de toda la plenitud de Dios.
~ Efesios 3: 19 ~

La mansedumbre de Cristo

Llevad mi yugo sobre vosotros,
y aprended de mi, que soy manso
y humilde de corazon;
y hallareis descanso para vuestras almas;
porque mi yugo es facil,
y ligera mi carga.
~ Mateo 11: 29-30 126
   
   

La Humildad de Cristo

y estando en la condicion de hombre,
se humillo a si mismo, haciendose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz.
~ Filipenses 2:8 ~

La Preciosidad de Cristo

Para vosotros, pues,
los que creeis, el es precioso.
~ 1° Pedro 2:7 ~
   
   

El Poder de Cristo

Y me ha dicho: Bástate mi gracia;
porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
~ 2° Corintios 12:9 ~

El Rostro de Cristo

Porque Dios, que mando que de las tinieblas
resplandeciese la luz,
es el que resplandecio en nuestros corazones,
para iluminacion del conocimiento de la gloria de Dios
en la faz de Jesucristo.
~ 2° Corintios 4:6 ~
   
   

La Cabeza de Cristo

Entonces vi el cielo abierto; y he aqui un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego,
y habia en su cabeza muchas diademas;
y tenia un nombre escrito que ninguno conocia
sino el mismo.
Estaba vestido de una ropa tenida en sangre;
y su nombre es:

EL VERBO DE DIOS.
Y los ejercitos celestiales, vestidos de lino finisimo, blanco y limpio, le seguian en caballos blancos.
~ Apocalipsis 19:11-14 ~

Las Manos de Cristo

Y los saco fuera hasta Betania,
y alzando sus manos, los bendijo.
~Lucas 24:50 ~

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco,
y me siguen, y yo les doy vida eterna;
y no pareceran jamas,
ni nadie las arrebatara de mi mano.
~ Juan 10:27-28 ~

 
   


   

La Mente de Cristo

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo tambien en Cristo Jesus.
~ Filipenses 2:5 ~

El Poder de Cristo

Y me ha dicho: Bástate mi gracia;
porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
~ 2° Corintios 12:9 ~
   

   

El Senorio de Cristo

Porque Cristo para esto murio y resucito,
y volvio a vivir, para ser Senor asi de los muertos como de los que viven.
~ Romanos 14:9 ~

Cristo Sufriente

Pues para esto fuisteis llamados;
porque tambien Cristo padecio por nosotros,
dejandonos ejemplo,
para que signais sus pisadas;
el cual no hizo pecado, ni se hallo engano en su boca.
~ 1° Pedro 2:21-22 ~
   

   

Cristo Crucificado

Y el, cargando su cruz, salio al lugar llamado
de la Calavera, y en hebreo, Golgota; y alli le crucificaron, y con el a otros dos, uno a cada lado,
y Jesus en medio.
~ Juan 19:17-18 ~

Cristo Resucitado

Porque primeramente os he ensenado lo que asimismo recibi:
Que Cristo murio por nuestros pecados,
conforme a las Escrituras; y que fue sepultado,
y que resucito al tercer dia, conforme a las Escrituras.
~ 1° Corintios 15:3-4 ~
   

   

Cristo Ascendido

Y acontecio que bendiciéndolos,
se separo de ellos, y fue llevado arriba al cielo.
~ Lucas 24:51 ~

Cristo Su Vuelta

Y si me fuere y os preparare lugar, vendre otra vez,
y os tomare a mi mismo,
para que donde yo estoy, vosotros tambien esteis.
~ Juan 14:3 ~
   

   

Cristo Glorificado

Padre, glorifica tu nombre.
Entonces vino una voz del cielo:
Lo he glorificado,
y lo glorificare otra vez.
~ Juan 12:28 ~

CUIDADO CON EL SÍNDROME DE ATENAS!
POR EDUARDO CORIA  (BUENOS AIRES / ARGENTINA)
El panorama teológico/práctico de la Cristiandad actual no deja de sorprendernos. Desconozco cuál será la situación en otros contextos, pero en América Latina –y en la Argentina en particular– veo indicios de que LA PLAGA DE ATENAS se está extendiendo velozmente.
¿La Plaga de Atenas? ¿De qué se trata? Es un virus tan complejo, es tan sutil el contagio y tan dañinas las consecuencias, que si la Iglesia de Cristo ha de sobrevivir a esta plaga y vencerla es imprescindible que ahora mismo adopte severas medidas preventivas y curativas.

Históricamente, esta epidemia registra su primer brote alrededor del año 51, cuando el apóstol Pablo visitó Atenas (lea ahora Hechos 17:16 a 34 para ver la gravedad de aquel brote). En aquella ocasión el virus afectó solamente a los paganos, ahora está invadiendo y afligiendo a muchas Congregaciones Cristianas, y se ha manifestado con especial virulencia en parte del Liderazgo Cristiano. El análisis del caso de Atenas nos permitirá hacer un diagnóstico correcto y encontrar un tratamiento adecuado para la situación actual.

PRIMER SÍNTOMA: HAMBRE DE NOVEDAD
Como pudo leer en Hechos 17, el corazón de Pablo se consumía con el fuego de aquella ciudad entregada a la idolatría. Por el otro lado, la cabeza de los atenienses estaba fría como un hielo, ocupada únicamente en decir o en oír algo nuevo. A tal punto habían llegado en esta búsqueda que en el camino al Areópago habían erigido un altar dedicado AL DIOS NO CONOCIDO.

¿Identifica el síntoma en nuestro tiempo? Sí, hay Cristianos que se entretienen buscando lo novedoso, lo que atrae, lo que impresiona a los pobres incautos. Parte del Liderazgo está empeñado en “descubrir” verdades nuevas, en generar experiencias nuevas, en inventar explicaciones nuevas para las Escrituras. El hambre de novedad, está causando estragos en la Cristiandad, debido a que lo único que genera es más hambre, pero de lo sólido, lo genuino, aquello que estos atenienses modernos no pueden dar porque no lo poseen. Son los “descubridores de la pólvora” espiritual, pólvora que de hecho no alcanza a producir ni una leve chispita en las almas, cuando en realidad la dinamita de Dios es la fe (Romanos 1:16: “poder” = dínamis). A veces estos fabricantes de pólvora mojada llegan a tal extremo que uno siente que no están predicando al Cristo de la Biblia sino a un invento de su propia mente. Gálatas 1:6–12 nos sugiere que los Gálatas estaban siendo afectados por la Plaga de Atenas:

“Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición! Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición!
¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.

Quiero que sepan, hermanos, que el evangelio que yo predico no es invención humana. No lo recibí ni lo aprendí de ningún ser humano, sino que me llegó por revelación de Jesucristo”. (NVI)
No existen “otros evangelios”, pero sí existen teorías pervertidas, torcidas, que han desplazado al Señor del centro mismo de su mensaje y en algunos casos ponen en ese centro a algún “supersiervo” (¿¡supersiervo!?), a alguna idea extraña, a alguna experiencia más o menos sobrenatural…

Para superar el síntoma del hambre de novedad debemos acudir a las viejas pero siempre vigentes y frescas verdades Bíblicas. Cuando alguien se presente con alguna de estas “novedades”, seamos tan nobles como los Cristianos de Berea, que examinaban todos los días las Escrituras para ver si era verdad lo que Pablo y Silas les predicaban (Hechos 17:10–11). ¡No nos traguemos las píldoras doradas de las novedades! Pueden estar contaminadas.

SEGUNDO SÍNTOMA: CEGUERA
La plaga de Atenas produce ceguera. Esa ceguera puede ser temporaria, pero a veces tiene efectos irreversibles. Noten el caso de los atenienses: Adoraban a un Dios desconocido. Evidentemente estaban ciegos, porque no es posible inclinarse y reverenciar a un mero signo de pregunta… Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad (Juan 4:24). La adoración es un estilo de vida que se establece entre dos personas: Dios y el adorador, y ¡jamás es posible adorar a algo impersonal como es un signo de pregunta!
La adoración verdadera exige que por lo menos hayan dos personas en el pleno disfrute de sus facultades: El Adorado y el adorador. Los atenienses estaban ciegos, adoraban lo que no existía para ellos, adoraban “por las dudas”, adoraban a ciegas. En su búsqueda de novedades filosóficas o religiosas llegaron al punto ridículo de hacer un altar “por las dudas”… En su búsqueda incansable de lo nuevo, habían agotado sus recursos, y en su ceguera apostaban a la posibilidad de adorar a un Dios desconocido… ¡Estaban ciegos!

Nuestros tiempos también son de ceguera espiritual, y esa sinrazón se manifiesta especialmente en el sagrado terreno de la adoración. Porque se está reemplazando adoración por alabanza. Son más importantes los músicos y los “líderes de adoración” que el Señor mismo; se memorizan la letra y la música de ciertos coros o “himnos” (¿himnos?) mientras los versículos de la Biblia se olvidan. El así llamado “Ministerio de Alabanza” ha llegado a superar el ministerio de la Palabra de Dios. Si recuerdo bien, la salvación viene por la locura de la predicación (1 Corintios 1:18–31), sin embargo, la locura de la música ha suplantado a aquella, y el “sentirse bien” está reemplazando a la sana incomodidad que produce la palabra de Dios cuando penetra hasta el fondo del corazón. Tan ciegos están algunos que van a Iglesia para sentirse bien, centrando todo en ellos mismos, en vez de enfocar su mente y su corazón en Dios, quien es el único que merece ser adorado y quien debería sentirse agradado por nuestra adoración.

Sí, también veo síntomas de ceguera espiritual en el brote moderno de la Plaga de Atenas. Y estoy convencido de que una buena parte de la responsabilidad de tal ceguera la tienen aquellos líderes que son “tan importantes” que han opacado la figura del Dios conocido. Porque además de la desproporción en la que ha caído el “Ministerio de Alabanza”, muchos Líderes han perdido una de las condiciones esenciales del pastor, que es el contacto con la gente.
 Son inalcanzables. Si alguien logra hablar con su Secretaria, o con el Pastor Asociado tiene que darse por satisfecho, porque EL Pastor está tan ocupado que no tiene tiempo para compartir con las ovejas. Algunos “líderes” han llegado a ser ciegos guías de ciegos, semejantes a los que Jesús denunció en su tiempo.

Usted, hermano, tiene el derecho de reclamar atención de aquellos que han sido puestos como pastores en su rebaño. Pero no se deje convencer por los argumentos de quienes dicen tener una revelación especial de Dios, de quienes hasta ponen a un lado la Palabra de Dios porque pretenden que “Dios habla directamente” a través de ellos. Si usted todavía conserva algo de su vista espiritual, ¡está a tiempo para sanarse completamente! Permita que la Palabra, las Escrituras, que son luz de Dios para usted, le iluminen y le ayuden a discernir todo: la adoración, la santidad, el servicio. Sobre todo, sea sensible al hecho glorioso de que en la Biblia Dios se revela a usted.
 ¡Allí está el DIOS CONOCIDO!, ese Dios único a quien puede y debe adorar en espíritu y en verdad. Y no permita que nadie se interponga entre usted y su Padre Celestial, porque “hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5, NVI).
TERCER SÍNTOMA: MENOSPRECIO DE LA VERDAD.
Cuando el apóstol fue al corazón de su mensaje, es decir, a la persona y la obra de Cristo, parece ser que muchos de aquellos que siempre estaba queriendo saber algo nuevo, rechazaron de plano lo referente a la resurrección de Jesucristo. Y este síntoma muestra perfectamente la gravedad de los enfermos atenienses. Porque la Biblia señala claramente que el que rechaza al Cristo encarnado, está poseído por el espíritu del Anticristo (1 Juan 4:1–6).

¿Nos resulta chocante este párrafo del Nuevo Testamento? ¿Pensamos que no tiene nada que ver con nosotros? ¿O tal vez nos parece que estamos del lado de los “buenos”? A ver, pensemos un poco. ¿Cuál es nuestro concepto del Señor? ¿El que nos presenta las Escrituras o el que algunos hombres nos han transmitido?
 ¿En cuál Cristo creemos, en el de nuestras tradiciones o en el de la Biblia? ¿En cuál Jesucristo creemos, en el que ha sido distorsionado por las religiones (aún las Evangélicas) o el que aparece en toda su integridad y su pureza en el libro de Dios?

Los atenienses se burlaron del Cristo resucitado pero nosotros, nosotros ¡jamás haríamos eso! Sin embargo, ¿no es una burla decirle “Señor, Señor” y no hacer lo que Él demanda? ¿No estamos menospreciando su persona (que es la verdad encarnada, Juan 1:1–18) cuando actuamos en contra de la verdad?
 ¿No despreciamos a Jesucristo cuando pecamos? ¿No estamos en contra de Él cuando lo sustituimos por otra persona, aunque sea el pastor de mayor “poder” que conocemos? El menosprecio de la persona y la palabra de Cristo es una de las evidencias más claras de que la Plaga de Atenas ha atacado a la Iglesia de Cristo.
TRATAMIENTO PREVENTIVO Y CURATIVO
Frente a los síntomas del hambre de lo nuevo, la ceguera y el menosprecio de la verdad, les propongo el siguiente tratamiento:

1. Volvámonos consciente y dedicadamente a lo viejo. No me refiero a las viejas formas o tradiciones, sino a la vieja pero siempre viva y vigente Palabra de Dios. Muchos (si no todos) de los “descubrimientos” que se están predicando y usando como carnadas para atraernos no son reales. Es veneno en forma de remedio. “¡Aténganse a la ley y al testimonio!”, clama el Antiguo Testamento en Isaías 8:20 (NVI); “Para quienes no se atengan a esto, no habrá un amanecer”.
 No tengamos temor de enfrentar a cualquier persona (Cristiano, Líder, Pastor, Misionero, etc.) con la Palabra de Dios. Porque lo viejo del bendito libro es la verdad absoluta contra la cual chocan y se destrozan muchas de las ideas que se están predicando como verdades. Si una persona, una experiencia, no coincide con la eterna e inmutable Palabra de Dios, NO ES DE DIOS.

2. En cuanto a la dieta a seguir, estemos seguros de que es totalmente Bíblica. Rechacemos aquellos alimentos que tiendan a exacerbar los síntomas Atenienses, aunque vengan recomendados por el “Pastor FULANO” (por supuesto, con mayúscula). No se deje intimidar por los que dicen que nadie puede cuestionarlos porque son los “Ungidos del Señor”.
 A Dios no podemos cuestionarle nada, pero a los hombres podemos cuestionarles todo. Los pastores, los líderes, los misioneros, NOSOTROS, todos podemos equivocarnos. Y todos los Cristianos tenemos el derecho y el deber de luchar “vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos” (Judas 3, NVI). Entonces, si alguno persiste en su error y rechaza la luz de la Palabra, no aceptemos su comida, porque esa dieta inadecuada agravará los síntomas de la Plaga de Atenas.

3. Finalmente, ¿a quién tenemos que creerle? Porque unos “médicos” dicen esto, otros dicen lo otro, yo dije lo que dije en este artículo, y todos creemos ser los dueños de la verdad. Para curarnos de la Plaga de Atenas, o para estar, tengamos en claro que

Me estoy refiriendo a la Verdad Absoluta, que, según nos muestran las Escrituras, tiene dos expresiones: La verdad escrita, la infalible Palabra de Dios, la Biblia, y la verdad encarnada, que es Jesucristo nuestro Señor (Juan 14:6).
 La Palabra de Dios debe adueñarse de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, y el Señor Jesucristo tiene que ser verdaderamente el Señor de nuestra vida. Si seguimos esta verdad (¡la única Verdad!), no nos enfermaremos.

Permitamos al Espíritu Santo (autor de las Escrituras, 2 Pedro 1:16–21) que tome su espada (Efesios 6:17), y a modo de bisturí divino y sanador (Hebreos 4:12–13), penetre hasta lo más hondo de nuestra personalidad, extirpe el mal si lo hubiera, y nos “vacune” contra la Plaga de Atenas.

¿Nos sumamos a esta campaña en pro de la salud espiritual de la Iglesia de Jesucristo?

Porque por gracia sos salvo

El joven rico de Mateo 19:16-26 lo tenía todo: riqueza, fama y fortuna. Pero carecía de algo, su futuro se veía incierto referente a la vida eterna.

Por lo tanto, le preguntó a Cristo: "Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?" (v.16).

El punto fundamental era la fe en Jesucristo, pero este joven tenía la esperanza de que se pudiera hacer alguna "buena obra" para alcanzar la vida eterna. Muchos desperdician toda su vida tratando de hacer "buenas obras".

Cada vez que hacen algo malo o pecaminoso, inmediatamente tratan de cubrirlo con una buena obra o acto bondadoso. Ellos tienen la esperanza que al final de cuentas sus obras buenas pesen más que las malas. El joven rico estaba haciendo lo mismo.

Jesucristo le dijo: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme" (v.21).

El punto principal no era el dinero, sino depositar su fe en el Hijo de Dios. Pero la riqueza de este mundo había encadenado el corazón a este joven. Por esta razón no pudo darse por completo al Señor, aun cuando su corazón había sido tocado por el mensaje del Evangelio.

Dinero, buenas obras o actos bondadosos no nos llevan a Dios, el único camino al cielo es por medio de Cristo Jesús. Solo tenemos que seguirlo.

"Porque por gracia sois salvos; y esto no de vosotros, pues es don de
Dios". ( Efesios 2:8)     
       
Señor abre el entendimiento de aquellos que tienen su mirada puesta en las riquezas de este siglo, para que puedan tomar la decisión más importante de su vida. Reconocer a Jesús como Señor y Salvador personal. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén y amén.     

¿Por qué creer en Cristo?

Todos los seres humanos nos encontramos en una situación desesperada y sólo Cristo nos puede rescatar. No podemos rescatarnos nosotros mismos, sino que debemos acudir a Jesucristo en busca de ayuda. Él es el único que puede salvarnos.

Es como si un bombero te encontrara casi inconsciente en un edificio en llamas que está a punto de derrumbarse, te cubre, te carga en sus brazos y te dice: «No te muevas mientras te cargo. No te muevas. No trates de ayudarme. Yo te sacaré. Déjeme hacerlo a mí. Confía en mí».

Pero la mayoría de las personas no siente la necesidad de que un bombero divino las rescate. ¿Cuál es esta situación desesperada de la cual sólo Cristo te puede rescatar?
La situación desesperada es que estamos bajo la ira de Dios. Esto se debe a nuestro pecado (Juan 3.16-18, 36).

Dios es justo y su ira se enciende con toda razón contra las actitudes y conductas humanas que denigran su valor y lo tratan de manera insignificante. Todos lo hemos hecho. De hecho, lo hacemos todos los días.

La sorprendente verdad es que Dios ha enviado a su Hijo al mundo, no para aumentar esta condenación, sino para rescatarnos de ella. Y la manera en que Cristo nos rescata es asumiendo Él mismo la condena, muriendo en nuestro lugar y luego exigiendo no hechos heroicos de penitencia, sino que confiemos en Él. Jesús afirmó: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10.11).

No hay nada que puedas añadir al rescate de la ira de Dios. Jesucristo se convirtió en nuestro sustituto. Las culpas que debieron traernos la condenación a todos nosotros, Dios las cargó sobre Jesús.

El amor de Dios planeó un intercambio asombroso: Jesús soportó lo que merecíamos nosotros para que nosotros pudiéramos disfrutar lo que Él se merecía, la vida eterna. Y la manera en que puedes disfrutar de esta vida es creyendo en Jesucristo. Él te dice: «El que cree en mí, tiene vida eterna» (Juan 6.47).

NO HAY OTRO CAMINO

La expresión, "todos los caminos conducen a Roma", se convirtió en una frase popular en los días del imperio Romano. Los expertos ingenieros romanos construyeron vías que se extendían desde la imponente capital hasta sus colonias más recónditas.

No Hay Otro CaminoAl igual que los romanos, la humanidad ha intentado construir muchos caminos para alcanzar el cielo. La antigua civilización se propuso construir la torre de Babel con el fin de establecer un reino independiente de Dios. Los hombres han inventado religiones, cultos, y sistemas filosóficos con el objeto de alcanzar el infinito por cuenta propia. Los esfuerzos humanos, por el contrario, han resultado en un distan-ciamiento entre el hombre y Dios.

Ese alejamiento evidencia que los intentos del hombre para llegar a Dios son del todo inútiles. "El hombre, en su condición de pecador está desprovisto de la justicia que Dios requiere para que alguien pueda entrar en su presencia. La calidad de justicia que Dios demanda sólo la posee Jesucristo. De modo que el ser humano que pretenda ser admitido en la presencia de Dios antes tiene que ser recubierto y protegido por los méritos de Cristo.

Jesucristo es el Dios encarnado que murió por los pecados del mundo. El es, por lo tanto, el único Salvador. El afirmó: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre sino por mf (Juan 14:6). De El, dijo Pedro: "Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).

La Biblia afirma y la experiencia demuestra que el hombre es pecador. Lo es porque ha ofendido la santidad de Dios; está en rebeldía contra su Creador y desprovisto de vida espiritual. Pero la Biblia también dice que Cristo vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10). Cristo, por su muerte y resurrección, pagó el rescate para librar al hombre de la esclavitud del pecado.

Estimado lector, Cristo es el único camino de salvación. Ni la religión, ni la filosofía, ni la bondad humana pueden conseguir el favor de Dios. Sólo Cristo puede salvarte. El murió en la cruz y resucitó para expiar los pecados del mundo. Te invito a venir a Cristo y hablar con El puesto que El vive. Dile que reconoces y confiesas que eres pecador. Pídele que te perdone tus pecados y te dé el don de la vida eterna. La Biblia dice: "El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1 Juan 5:12). Recuerda que no hay otro camino que te conduzca a Dios aparte de Cristo.

¡EL ES EL ÚNICO SALVADOR!

Por Dr. Evis L. Carballosa

Recuerda, Yo soy tu Dios. tu Señor. Tu Salvador. tu Maestro. Tu Hermano.
Tu Amigo, si crees en mí, vivo siempre contigo y te amo. Ámame como tú eres.
Lo demás déjamelo a mí.

Conozco tu miseria, la aflicción y la tribulación de tu alma, la debilidad y la enfermedad de tu cuerpo; lo mismo tu vileza y tus pecados, a pesar de todo, Yo te digo;"Dame tu Corazón, ámame como eres.". Si te esperas a ser ángel para abandonarte al amor, no amarás jamás.

Aunque seas débil en la práctica del deber y de la virtud y caigas nuevamente en aquellos pecados que no quisieras volver a cometer, no te permito que no me ames.  Ámame como eres.

En todo instante, en cualquier situación en que te encuentres, en el fervor o en la tibieza, en la fidelidad o en la infidelidad, ámame como eres.

Quiero el amor de tu pobre corazón, si esperas a ser perfecto no me amarás
jamás.

¡Qué!, ¿No podría Yo, acaso, hacer de cada grano de arena un serafín radiante de pureza, de nobleza y de amor?. ¿No Soy Yo el Omnipotente y si me place dejar en posibles aquellos seres maravillosos y preferir el pobre amor de tu corazón, al de ellos?, ¿no Soy dueño de mi amor?.

Hijo mío, deja que te ame, quiero tu corazón. Ciertamente quiero con el tiempo transformarte, pero, por ahora, te quiero como eres y deseo que tú hagas lo mismo.

Quiero ver surgir, del fondo de tu miseria, el amor. Amo en ti hasta tu debilidad, amo tu amor pobre y miserable, quiero que salga de lo más profundo de tu ser un grito continuo: "Jesús, te amo.".

Quiero únicamente el canto de amor de tu corazón, no necesito tu ciencia o tu talento. Una sola cosa importa, el verte vivir amando.

No son tus virtudes las que quiero, si te las diese, eres tan débil, que alimentaría tu amor propio, no te preocupes por esto. Te podría haber destinado a grandes cosas , pero no serías más que siervo inútil, te amo aunque seas tan poca cosa, porque te he hecho para el amor.

Hoy estoy a la puerta de tu corazón, como un mendigo suplicante ¡Yo Rey de Reyes!. Busco y espero, apúrate y ábreme. No alegues tu miseria, si tú conocieses perfectamente tu indigencia, morirías de dolor. Lo que me heriría el corazón, sería, verte dudar de mí y faltar a la fe.

Quiero que pienses en mí en cada hora del día y de la noche, quiero que tú hagas, aún la acción más insignificante, sólo por amor. Cuento contigo para que me ames y me des gloria. No te preocupes de no tener virtudes, te daré las mías. Cuando tengas que sufrir, te daré fortaleza. Dame tu amor y te enseñaré a amar más allá de lo que nunca has soñado. Pero recuerda, ámame como eres.

No esperes a ser santo para abandonarte al Amor, no me amarías jamás.
anda.

Ámame como eres.

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