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El consolar
Autor Pastor Juan Carlos Hoy
 

Este mundo enfermo, caído y caótico, lo único que nos puede ofrecer es; injustica, desgracia, tragedia, desolación, enfermedad, dolor, tristeza, angustia, aflicción, desconsuelo e innumerables sinsabores y desengaños.

2da. Corintios 1:3-7 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. 7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.

Situación parecida a la que le estaba sucediendo al apóstol Pablo, cuando se escribió esta primera carta a los Corintios, Pablo estaba recibiendo lo que la mayoría de nosotros, de una o de otra manera recibimos en esta vida a través de este mundo maligno y perverso; aflicción, tribulación, dolor y tristeza.

Es interesante hacer notar, que el apóstol Pablo no quiso que quedara en oculto el sufrimiento que el estaba padeciendo, en ninguna manera con el afán de que se le tuviere lástima y se dijese: “pobrecito, como sufrió”. ¡En ninguna manera! El deja al descubierto sus aflicciones con varios propósitos que, alcanzo a percibir en estas líneas.

1.- Propósito: Advertirnos que en este mundo hay tribulación, aflicción, sufrimiento.

2.- Propósito: Alentarnos, que aun en medio del sufrimiento, existe nuestro Dios quien nos proporciona consuelo.

3.- Propósito: Animarnos, exhortarnos a que nosotros compañeros del dolor, en la primera oportunidad también, consolásemos a aquellos que pasan por el sufrimiento y dolor de cualquier índole.

Seguramente usted conoce a alguien que está pasando por alguna de estas difíciles circunstancias, puede ser su hermano que está a su lado o usted mismo puede estar pasando por alguna tribulación.

¿Habrá ene éste día alguno que este padeciendo algo de ello? Levante su mano por favor, los que la levantaron tengan ánimo ya que dice la Escritura que hay consuelo.

Los que no la levantaron no se preocupen, ya les tocará el padecer algo de ello, pero, también habrá consuelo.

No es que sea negativo, pesimista o profeta de mal agüero, mucho menos significa que yo le desee el que sea afligido o atribulado.

Pero, tenemos varias promesas bíblicas, de esas que nadie reclama, pero que se nos asegura que nos van a suceder; Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

(DHH) Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.

(CST-IBS) Os he dicho todas estas cosas para que en mí encontréis vuestra paz. Siempre tendréis en el mundo pruebas que os afligirán, pero confiad en mí, porque yo he vencido al mundo.

Mire otra hermosa promesa que tampoco se le pide a Dios que nos la de, todos queremos entrar al cielo pero olvidamos que el viaje no es sencillo, muchos quisieran llegar en un vuelo premier, pero no es así. El viaje no será fácil, pero es seguro.

Hechos 14:22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

(BAD) fortaleciendo a los discípulos y animándolos a perseverar en la fe. «Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios», les decían.

(BLS) Allí visitaron a los que habían creído en Jesús, y les recomendaron que siguieran confiando en él. También les dijeron: "Debemos sufrir mucho antes de entrar en el reino de Dios".

El esposo o la esposa difícil, la enfermedad crónica o terminal, el desempleo, el hijo problemático, los suegros, cuñados o cuñadas difíciles, el vecino agresivo, el jefe autoritario o déspota, la falta de recursos para la atención médica, etc.

Esas personas que van atravesando por el tren de la vida, situaciones angustiantes deben ser consoladas.

¿A quién se consuela y como se consuela? Tenemos que aprenderlo a través de la Escritura.

Se consuela a aquel que sufre, a aquel que llora, obviamente no se consuela al niño berrinchudo, a el se le corrige.

Mateo 5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Sabemos que este mundo carente de amor y compasión a través de los medios de comunicación, ha ido conformado a la humanidad, ha hacerse insensible al dolor ajeno.

Al mirar tantas escenas de muerte, sufrimiento, masacres, decapitados, mutilados, descuartizados, aun los niños llegan a mirar la muerte con una indiferencia total que da calosfríos.

Recuerdo que hace unos cuarenta años, el sólo hecho de enterarse, que había un muertito nos llenaba de pánico, no quería uno ni siquiera mirar la caja, menos el contenido.

Era una extraña y desagradable experiencia, enterarse de algún deceso.

El día de hoy se han hecho tan insensibles, que aun los niños de ocho o doce años hasta piden el banquito para estar contemplando al difunto.

Miran tantos muertos en la televisión, en las noticias, en las comedias, en las películas, en los videos juegos, o en el cine, que cuando se enteran que un familiar o un vecino han muerto, ya no sienten nada.

Y si la humanidad poco a poco se ha hecho insensible al dolor propio o el ajeno ¿Dígame como podrá consolar a la persona que está sufriendo?

El corazón de muchos se ha hecho insensible, se han endurecido, y al suceder esto, muchas personas se quedarán sin consuelo, porque nadie se compadeció de ellas.

Sin embargo, el pueblo de Dios que llegara a quedar sin consuelo en esta vida, recibirán consolación en la vida eterna, cómo le sucedió a Lázaro aquel pobre que mendigaba un pedazo de pan: Lucas 16:25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

Nosotros los creyentes debemos ser portadores de consuelo, de aliento y de ánimo para las personas.

A veces se es tan indiferente dentro del mismo pueblo de Dios, qué para salir del paso, nada más se dicen dos o tres palabras, pero sin ningún contenido. Miran que el hno. Está en aflicción y le dicen: “El consuelo del Poderoso sea en su vida”, y nada más, no digo que no valgan esas palabras, claro que valen, es bueno pedir a Dios que consuele. Sin embargo, esas palabras se suelen decir de manera mecánica, fría, por costumbre, cuando uno debe tener esa empatía por la persona atribulada, empatía es colocarse en el lugar del que está sufriendo, ponerse en sus zapatos.

Se llega a perder un ser amado, y algunas personas en lugar de abrazar al doliente, de dolerse junto con el, como dice en su primera parte 1era. Corintios 12:26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él…

No se duelen, y se vuelven según ellos muy bíblicos, le llegan a decir a quien perdió al ser amado: “Ya, ya no llores ¿qué no conoces la Escritura? Dice: Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, solamente se nos adelantó, ya nos tocará, además un corazón que tiene a Cristo se ríe de la muerte, un corazón que tiene a Cristo no tiene porque estar triste. Estas dos cosas últimas no lo dice la Biblia, son clichés, que han inventado cristianos insensibles. Si Jesús se entristeció, si Jesús lloró.

Más bien la Biblia aparte de que nos dice que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él… también nos dice lo siguiente: Romanos 12:15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

¿Recuerda cuándo fue la última vez que usted lloró con alguien que está siendo atribulado? ¿Cuándo fue la última vez que lloró por un enfermito? Si no se ha llorado, se debe revisar que no se haya perdido la capacidad de asombro, la sensibilidad al dolor ajeno.

El consolar debe surgir de un corazón sensible, que en verdad piense y sienta como propio el dolor ajeno y ello debe ser natural, no actuado, no debo esforzarme por llorar.

Ellos perciben cuando en verdad tenemos compasión por su dolor.

Porque a veces va uno a donde hay difunto, y se dice: “cuanto lo siento” y se pone saliva en los ojos, para que vean que está llorando, hasta se limpia con el pañuelo, y aun no termina de limpiarse, cuando pregunta, ¿ya sirvieron el cafecito? ¿Va a haber comidita después del sepelio?

Hay personas que ni conocieron al difunto, pero se enteran que va haber entierro y comida, y hasta ni desayunan para comer más. Abusivos. ¿Y, siempre a quien le dejó la casa el difuntito? ¡Ay! Cuanto lo siento, ni siente nada, bueno para ser sinceros, si siente algo, siente hambre. Hay personas que aun incluso en el velorio piden permiso para ver la telenovela. Otros se enojan porque se murió el día de la final. Si le pesa ir no vaya.

Si no le nace llorar, no lo haga, no lloré, pero consuele de otra manera. Tenemos que aprender a consolar 2da. Corintios 1:3-4 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

La Biblia nos dice como consolar, pero antes miremos algunas cosas que no deben hacerse.

Primero no consolar a quien no quiere: Génesis 37:34-35 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días. 35 Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre.

Otra cosa a evitar es el hacer juicio, llega la tragedia a la familia y viene el “santo” o la “santa” a comerse a los dolientes diciendo:

“Sabrá Dios que mal haría, o en que malos pasos andaría para que le haya ocurrido esto. Ha de ser por su pecado. Es que se alejó de Dios. Ha de ser un juicio de Dios”.

Dios, hasta donde yo sé, no a contratado, y mucho menos ha establecido el ministerio de fiscal celestial para juzgar o condenar, antes de ver la vida ajena, tenemos que ver la propia y una vez vista, ya no nos quedarán ganas de ver a la ajena.

Se trata de consolar, no de enjuiciar, de bendecir no de maldecir, de levantar no de sepultar.

No se consuela con palabra fingidas, la persona doliente se da cuenta si se es sincero o hipócrita. Job 21:34 ¿Cómo, pues, me consoláis en vano, viniendo a parar vuestras respuestas en falacia?

(DHH) ¡Es absurdo que ustedes quieran consolarme! ¡Es mentira todo lo que dicen!

Es como a aquella persona que por el cáncer ha ido perdiendo sus miembros, y cuando le visitan le dicen: ¡Te ves muy bien! ¡Te vez mejor que antes! Tampoco se le dice, estás hecho una piltrafa.

No debe uno ser imprudente, porque en ocasiones en lugar de consolar aparte de imprudente, se es molesto, majadero.

Personas que llegan en el día de luto, diciendo cada barbaridad, hasta se llegan a desmayar junto a la caja del difunto, y ni conocen al fallecido.

Otros al pasar una o dos semanas, o un mes, van al hogar de luto sin que nadie los invite y comienzan:

¿Cómo se ha sentido comadrita? Era bien bueno “nuestro” difuntito ¿verdad? ¿Lo quería mucho? ¿Lo extraña? Se ha de sentir muy solita, pero ya no llore, no es para tanto a todos nos va a pasar lo mismo.

El doliente se va recuperando y a los tres meses llega el “consolador”, más bien el atormentador del diablo.

¿Cómo van esas heridas comadrita? ¿Todavía se acuerda del difuntito? ¿Se ha de sentir muy sola, verdad?

Y no conforme con ello, el “consolador” toma los niños, y les dice: “¿Se acuerdan de su papá?”. ¿Lo extrañan? ¡Pobrecitos se quedaron huérfanos! Pero no se mortifiquen, ya no sufran, van a mirar que dentro de 15 años ya no se acuerdan tanto de él.

¡Voy a venir cada tres meses a traerles algo de consuelito!

Ese tipo de “consuelo” es muy molesto, son palabras de personas sin educación, sin cultura, imprudentes. Al decir eso es como estarle arrancando la costra a una herida que va cicatrizando.

Dice Job 16:2 Muchas veces he oído cosas como estas; Consoladores molestos sois todos vosotros.

(BAD) «He escuchado muchas cosas como éstas; ¡valiente consuelo el de todos vosotros!

(BL95) ¡He oído muchas cosas como éstas!, ¡pesados consoladores son todos ustedes!

Estas palabras Job se las está diciendo a sus amigos, los cuales habían ido a consolarle en su tribulación e hicieron bien al principio, porque al mirar su sufrimiento, no dijeron nada, simplemente estuvieron presentes, y habrá ocasiones en que uno estará presente sin decir absolutamente nada, a veces solo bastará nuestra presencia: Job 2:11-13 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle. 12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. 13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

Pero pasados esos siete días abrieron su boquita y comenzaron a ser impertinentes, a Job, le pasó lo que al salmista: Salmo 69:19-21 Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; Delante de ti están todos mis adversarios. 20 El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; Y consoladores, y ninguno hallé. 21 Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre.

Los amigos de Job en lugar de consolarle, le enjuiciaron; “por tu pecado”. Y así como los amigos de Job, hay bastantes por todos lados. Dios nos libre de esos atormentadores.

Veamos como consolar:

Primeramente para que haya un consuelo efectivo, el consolador debe conocer a Dios y si es posible debe haber experimentado el consuelo en alguna aflicción.

2da. Corintios 1:4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

(BAD) quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.

(BL95) El nos conforta en toda prueba, para que también nosotros seamos capaces de confortar a los que están en cualquier dificultad, mediante el mismo consuelo que recibimos de Dios.

¿Cómo es el consuelo de Dios a nosotros? Como lo da una madre amorosa a sus hijos.

Isaías 66:10-13 Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella; 11 para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria. 12 Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados. 13 Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.

Dice; como una madre, no como un padre, un padre a veces es frío, insensible, se cae el niño y trae tremendo chipote, y el papá le dice, parece y no llore, los hombres no lloran.

Sin embargo la mamá ve la magnitud de la herida, corre hacía el hijo, lo toma en sus brazos, lo descansa sobre sus rodillas y regazo, y lo mima, el mimar significa, hacer caricias, decirle halagos tratarle con mucha consideración, así que lo cura, lo cuida y le da consuelo. Así hace Dios con nosotros ¡Qué imagen tan preciosa usa Dios para que quede gravada en nuestra mente y corazón!

Ese consuelo divino, nos ayuda a resistir y avanzar en medio de la adversidad.

Dios no nada más nos consuela cuando somos heridos, sino también cuando hay miedos o temores.

108 Vol. II

Cinco muchachos bien valientes como los de esta iglesia, habían obtenido permiso de sus padres para acampar y pasar la noche en un bosque cerca del pueblo, la estaban pasando de maravilla, hasta que se hizo obscuro, de manera que llegó la noche y empezaron a tener cinco dudas (cuscús) acerca de la aventura.

Como no podían echarse atrás, por lo valiente que habían dicho que eran, se acurrucaron como pudieron en sus sacos de dormir dentro de la tienda.

Al parecer iban a pasar la noche sin ningún incidente.

Hablaban alto entre sí, y se reían ruidosamente para contrarrestar sus miedos.

De pronto… todos callaron al escuchar aullar a un perro de manera lastimera, eran aullidos que según dicen anuncian la muerte, al escucharlos lo único que se les vino en mente, era mirarse los unos a los otros con ojos desorbitados, por el temor que había hecho presa de ellos.

Hacía las doce de la noche, se soltó un fuerte viento que hacía crujir las ramas de los árboles de manera muy tétrica, por si fuera poco escucharon el retumbar de truenos y relámpagos, mismos que formaban siluetas y sombras espectrales…

En seguida escucharon pasos que se acercaban presurosos hacía ellos, y eso fuel lo último que pudieron resistir, presos del pánico todos lloraban y gritaban y pensaron al unísono salir disparados.

En el preciso instante de poner pies en polvorosa, uno de ellos por la ventanita de la tienda alcanzó a vislumbrar que quien se acercaba era su padre, el cual iba a darles una vuelta por si tenían alguna necesidad, y ¡vaya que si la tenían!

De pronto, todos se abalanzaron para abrazarse fuertemente del padre de aquel jovencito.

¡Cuántas veces nosotros hemos hallado ese consuelo, en medio de la duda, la angustia, el desasosiego y el temor ha desaparecido, al descubrir la presencia de nuestro Padre Celestial, que ha venido a la par de la tempestad, del miedo o de la tribulación para que su presencia nos acompañe durante la misma!

Esto me hace recordar a algunos personajes ya no tan jovencitos, que también tuvieron miedo: Mateo 14:22-27 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Dios siempre está con nosotros para que en el momento oportuno sintamos su consuelo y sobre todo su presencia, ya sea en miedos, temores e incluso en el dolor, que produce la pérdida de un ser amado.

1419 Vol. II

Un siervo de Dios perdió a su hijita de seis años, era una niña preciosa, tenía una gracia especial ya que todos la amaban.

Cuando a la corta edad de seis años un trágico accidente cortó su vida, el cuerpo fue llevado al cementerio y se abrió el féretro para que todos pudiesen verla por última vez, con su largo y hermoso cabello rizado cayendo sobre sus hombros.

Mientras sus padres estaban allí contemplando su cuerpo sin vida, un radiante fulgor parecía emanar de ese tierno rostro.

Entonces este siervo de Dios, levantando sus manos hacía el cielo y con lágrimas en los ojos dijo:

“Buenas noches cariñito”, nosotros te amábamos mucho, pero, Dios aún te ama más, porque te ha llevado con Él, sin embargo Él ha prometido que te veremos en el cielo. Buenas noches cariñito.

¿Qué había pasado? Ese matrimonio había sido consolado por el Dios y Padre de toda consolación 2da. Corintios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,

De manera que, las personas que de una o de otra manera hemos recibido el consuelo de parte de Dios, podremos consolar en su nombre.

Tenemos que dar ese consuelo, no es una sugerencia es un mandato 2da. Corintios 1:4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

Recordemos, nosotros somos portadores de ese consuelo, ya sea que por flojera, indiferencia o por falta de tiempo, no digamos: “Ahí que los consuele el Señor”.

Job 6:14 El atribulado es consolado por su compañero; Aun aquel que abandona el temor del Omnipotente.

(DHH) Al amigo que sufre se le ama, aun cuando no haya sido fiel al Todopoderoso.

(BL95) El que niega la compasión al prójimo desecha el temor del Omnipotente.

Esas personas que abandonan a Dios ya sea por el pecado u otra razón, considero que necesitan más que una reprensión, consuelo.

¿Cuántas personas han caído en pecado y se han arrepentido del mismo, y en lugar de encontrar una mano que les levante o les consuele, encuentra cientos de dedos acusadores? ¡Muchos!

2da. Corintios 2:6-8 Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; 7 así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. 8 Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.

¿Sabe de quién está hablando? De aquel que fue entregado a satanás para la destrucción de la carne, se arrepintió y Pablo dice que se le consuele y se le ame.

Cuando la persona ha confesado su pecado y se ha arrepentido del mismo, necesita brazos que lo sostengan, no puñales que lo acaben de rematar.

Pero no todos tienen ese corazón, muchos en lugar de perdonarle, consolarle y amarle, le quisieran quemar en leña verde.

¿Cómo o con qué consolamos?

Con nuestras palabras; Job 16:5 Pero yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría vuestro dolor.

(BL95) los reanimaría con discursos bonitos hablando con toda libertad.

No le vamos a decir, “Pues ni modo resígnate”, “Ya no llores, no es para tanto”. “¡Qué bueno que ya partió, ya éramos muchos!” “Al vecino le fue peor”.

Sí te dijera lo que le pasó a mi tío, ni te quejarías, a mi tío le hicieron treinta operaciones y tu apenas llevas quince, ¡Ni aguantas! “Si, si, ya se qué te quedaste sin trabajo, pero ni que hubieras perdido la vida”.

A veces en lugar de consolar, se humilla a las personas, sino sabemos como hablar, no hablemos o pidamos a Dios lo que tenía el profeta, primera parte Isaías 50:4 Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado;…

(DHH) El Señor me ha instruido para que yo consuele a los cansados con palabras de aliento.... (BAD) El Señor omnipotente me ha concedido tener una lengua instruida, para sostener con mi palabra al fatigado…

Si se quiere en verdad ser consolador, debe tener tiempo para las personas Hechos 15:32 Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.

La abundancia de palabras no se da en tres minutos. Tampoco se trata de hablar mucho hasta dormir o aburrir a la gente.

Si usted no tiene tiempo para la gente, no sirve para consolar.

La abundancia de palabras, no son palabras sin sentido, no hablar por hablar, si hablamos debemos decir buenas palabras; Zacarías 1:13 Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo.

Palabras buenas, no que depriman, palabras que lleven bálsamo al corazón como dice Isaías 40:1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.

¿Qué otro recurso se puede utilizar para consolar?

Una cartita: Hechos 15:30-31 Así, pues, los que fueron enviados descendieron a Antioquía, y reuniendo a la congregación, entregaron la carta; 31 habiendo leído la cual, se regocijaron por la consolación.

Por profecía: 1era. Corintios 14:3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

En lo personal yo he sido consolado por palabras proféticas que algunos de ustedes me han dicho, y a lo mejor ni cuenta se han dado que me han consolado, a veces el consuelo viene de quién uno menos lo espera.

Con la Escritura: Romanos 15:4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

(BL95)Todas esas escrituras proféticas se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que, perseverando y teniendo el consuelo de las Escrituras, no nos falte la esperanza.

Ya sea que Dios nos de el consuelo cuando leemos, o algún hno(a). Nos de una porción de la Escritura para consolarnos, Salmo 119:52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y me consolé.

Por la fe o el testimonio: Cómo consuela mirar que a pesar de las adversidades, los hermanos son perseverantes en la fe que profesamos, 1era. Tesalonicenses 3:7-8 por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe; 8 porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.

Otra manera con algún dinerito: Job 42:11 Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro.

Aunque nada más se de el dinerito y no la alhaja es suficiente.

Aunque sabemos que Dios y el Espíritu Santo son nuestros consoladores, Dios mismo nos exhorta, nos ánima y nos manda a consolar a cada persona en particular; 1era, Tesalonicenses 2:11 así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros,

Como observamos, es una consolación personal, incluyendo a aquellos que llegan a caer.

De manera que tenemos tarea, cuando haya oportunidad consolemos, con aquella consolación que hemos recibido de parte de Dios.

Tal vez no tenga idea de lo que significa para muchos un poco de consuelo, muchas personas incluido el cuerpo de Cristo está necesitada de consuelo.

896 Vol. II

Y el Señor usa para dar ese consuelo, a los que se encuentran más cerca del necesitado de consuelo.

¿Cómo puede al alma atribulada experimentar el amor de Dios, sino es por medio de alguien que se encuentre a su lado, listo para darle amor?

Una persona se sentía atribulada y triste por lo que le había acontecido, según ella, ya no sentía la presencia de Dios, pero ella oró y suplicó a Dios que le bendijera una vez más en la vida.

¿Cómo puede abandonarme el Señor cuando más le necesito?

Una amiga que se encontraba cerca de ella, al escuchar esto le dijo: “Ora y pídele a Dios que te toque, el pondrá su mano sobre ti.

Comenzó a orar una vez más con angustia en el alma, repentinamente sintió el toque de la mano de Dios, más que sobre su cuerpo, sobre su espíritu, sobre su corazón. Y exclamó con lágrimas en los ojos:

¡Me tocó, me tocó! ¡Estoy llena de gozo, sentí como si hubiera caído sobre mí un enorme bálsamo de amor!

¿Sabes? Su toque se parecía al de la mano tuya, ¡era mí mano! Contestó su amiga, al oír esto el gozo se acabó.

¿Tu mano? ¡Por supuesto! ¿Crees acaso que una mano de carne y hueso iba a bajar del cielo para tocarte?

Dios usó mi mano, que era la que estaba más cerca de ti.

Es cierto es tú mano, pero yo la sentí como si fuera la mano de Dios.

¿Cuántas veces alguien nos ha tocado y hemos sentido el mismo toque de Dios?

El Señor nos pide que consolemos, escuchemos lo que nos quiere decir si es que le hemos fallado y nos hemos arrepentido; Isaías 40:1-2 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. 2 Hablad al corazón de Jerusalén (La iglesia de San Mateo); decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

(Versión Jünemann) sacerdotes hablad al corazón de (la iglesia) Jerusalén; consoladla, que se ha llenado su humildad; disuelto está su pecado; pues ha recibido de mano del Señor dobles los pecados de ella.

(DHH) hablen con cariño a (la iglesia) Jerusalén y díganle que su esclavitud ha terminado, que ya ha pagado por sus faltas, que ya ha recibido de mi mano el doble del castigo por todos sus pecado

Reciba está palabra de parte de Dios, si usted a pecado, el Señor hoy le quiere consolar. Su pecado ya ha sido perdonado. Si el pecado le ha hecho sentir como estigmatizado, como señalado, EL Señor dice que su tiempo es ya cumplido que su pecado es perdonado. Ya no tiene que andar mirando hacía el suelo por la vergüenza, levántese en el nombre de Cristo.

Cuando hemos recibido ese consuelo de parte de Dios, la persona ya no es la misma, aunque esté sola y afligida el Señor revierte todo ello Isaías 51:3 Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.

Si usted sabe de alguien que en estos momentos necesita consuelo, acérquese a esa persona abrácele y bendígale, ya sabe como hacerlo.

Con palabras, con una cartita, profecía, con la Escritura, con el testimonio o con un dinerito, con una palmada o un fuerte abrazo y una oración.

Por favor incline su rostro y pídale a Dios que le muestre a quien le debe prodigar consuelo, o bien levante la mano si alguien en estos momentos está pasando por situaciones difíciles y necesita ser consolado.

Terminamos Isaías 52:7-9 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación! del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina! 8 ¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion. 9 Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.

 

 

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