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El Quebrantamiento
Autor Pastor Juan Carlos Hoy
 

Marcos 14:3 Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.

(BL95) Jesús estaba en Betania, en casa de Simón el Leproso. Mientras estaban comiendo, entró una mujer con un frasco precioso como de mármol, lleno de un perfume muy caro, de nardo puro; quebró el cuello del frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.

Esta escena antecede a la crucifixión de Cristo, incluso Jesús dice que está mujer, lo que en realidad estaba haciendo era ungiéndole para la sepultura: Marcos 14:8 Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.

Que interesante y profunda es esta escena, misma que debe ayudarnos a meditar en nuestra vida.

En la escena vemos a una mujer que ama a Jesús, y por tal motivo lleva ese frasco de alabastro lleno de un perfume muy caro, de nardo puro. Mismo que quiebra para derramarlo sobre la cabeza de Cristo.

Esa mujer hizo algo profético y a la vez simbólico, estaba ungiendo al Maestro, antes de su muerte.

Esa mujer no nos dice la Escritura si era rica o pobre, lo importante de ello, es que ella no escatimó el precio de dicho perfume. Para que se de una idea, el perfume valía aproximadamente trescientos denarios, el equivalente a un día de salario, en aquellos entonces era de un denario por día, (Mt 20:8-10) no el salario mexicano, que es paupérrimo, raquítico, está mujer derramo casi el salario de un año de trabajo. Si ponemos un medio de salario de $6000… como dijo el día lunes 21 de febrero del presente año, nuestro “brillante” secretario de hacienda; Ernesto Cordero, que ganan los mexicanos y con ello pueden aparte del gasto alimenticio, pagar colegiaturas, automóvil e irse de vacaciones, (ja-ja-ja) si sacamos ese promedio de salario diario, nos da un total de $200.00 diarios que multiplicados por 300 días nos da el gran total de $60.000.00 sesenta mil pesos, fue lo que esa mujer derramó en ese momento sobre Jesús. Obviamente en Europa, en Israel, En Estados Unidos, los salarios, son mucho mayores a los que se gana aquí en México, aquí se ganan $1700.00 (mil setecientos pesos mensuales) esto es $56.70 diarios.

Mientras en España por ejemplo, el mínimo son 680 euros convertidos en pesos es $11614.00, casi siete veces más que nuestro “salario”, en Israel el mínimo es de 4.300 shekels, unos 906 Euros que vienen siendo unos $15,475.00 pesos mexicanos, nueve veces más de nuestro salario mínimo.

Ahora si convertimos el salario diario de un israelita nos da la cantidad de casi $516.00 pesos diarios por 300, nos da la cantidad de $154.800.00 que era lo que valía esa frasco de perfume da nardo puro.

Ahora bien, esa mujer ya no está, su obra, su acción quiso Jesús que quedará registrada para memoria de ella. Marcos 14:9 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.

Considero que aparte que quedará registrada para memoria de ella, también quedó registrado, para enseñanza nuestra.

Esa mujer que ungió a Jesús, se llamaba María, ahora quitemos su nombre y pongamos el nuestro, y preguntémonos.

¿Nosotros que hemos hecho para ungir al Maestro?

¿Hemos de una sola exhibición dado $154,800.00? Si muchos ni siquiera diezman, menos darán esa cantidad. Aunque algunos es probable que den más.

Pero no hablemos de dinero, hablemos de nosotros como personas.

Está mujer llevó un frasco de alabastro, el alabastro es una variedad de piedra blanca, no muy dura, compacta, a veces translúcida, de apariencia marmórea, que se usa para hacer esculturas o elementos de decoración arquitectónica o precisamente frascos sin asas para guardar el perfume.

Está mujer había pasado en cierta manera desapercibida, no había absolutamente nada que comentar hasta después de su acción, todos estaban tranquilos, Jesús había sido invitado a casa de Simón el leproso, la mujer llevaba su perfume bien guardado, y de pronto ante el asombro de todos, ¡Lo rompe! Y vacía su valioso y agradable contenido sobre Jesús, e inmediatamente la casa se llenó de ese precioso y exquisito aroma Juan 12:3 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

Imagine nada más la escena, cuando uno percibe un aroma agradable; hasta inhala uno más profundo, tratando de retener el olor de tan agradable perfume.

Allí, la casa se llenó o queda impregnada de ese perfume.

Todos salieron oliendo diferente.

El más honrado con este aroma fue Jesús. Ese era el propósito de romper el frasco. Qué se llevará Jesús un rico y agradable olor de uno de sus seguidores.

Ahora dejemos a María y su perfume en paz.

Y vayamos con nosotros.

Guardando las debidas proporciones y con sumo respeto, ahora usted y yo somos esas Marías, y tenemos en nuestras manos, en nuestro poder un vaso de alabastro, usted y yo dice la Escritura que somos vasos. 2da de Corintios 4:7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,

Ese rico contenido, ya no de nardo puro, sino de Cristo mismo está dentro de nosotros.

El vaso de alabastro ya miramos que no es tan duro, sino más bien blando, y no digamos el barro, es mucho más frágil que el alabastro.

Usted y yo somos esos vasos, y jamás podremos desprender ese rico contenido, ese olor a Cristo, hasta que usted y yo no seamos quebrantados.

Debería ser fácil, un vaso de barro, debiera romperse sin tanto esfuerzo, lamentablemente el pecado ya sea al alabastro o al barro, cuando éste le toca, le da una consistencia, le da una fortaleza más durísima que el mismo acero. De alabastro o barro, pasa a ser de piedra, y ponga usted el perfume en un vaso de piedra y verá cuando lo rompe. Y si no se rompe no saldrá jamás su aroma.

Ezequiel 36:26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Corazón de piedra, en lo que cabe, sería bueno que nada más fuera el corazón, pero ¡oh! Sorpresa, también es la cabeza, cabeza de piedra, cabeza dura, veamos el siguiente pasaje Ezequiel 3:5-7 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel. 6 No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran. 7 Más la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.

Ahora miramos; dura de frente, que es lo mismo la dureza de nuestra cabeza, no dejamos que entre nada Hechos 7:51 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.

(BL95) Ustedes son un pueblo de cabeza dura, y la circuncisión no les abrió el corazón ni los oídos. Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo, al igual que sus padres.

Siendo de cabeza y corazón duros, ¿cómo vamos a oler a Cristo?

¿Cuándo vamos a desprender o emanar ese olor a Cristo que traemos dentro?

No lo podremos hacer, hasta que seamos quebrantados.

Y mientras no permitamos ese quebrantamiento, seguiremos emanando, nuestro propio aroma, y ese aroma es olor a muerte, la soberbia, el orgullo, la vanagloria, la altivez, no produce ningún aroma agradable.

En corazón y cabeza dura, lo único que emanará será olor fétido, olor que envenena a la gente que nos rodea,

Una persona cuando se ha endurecido, y está en casa, lo único que saldrá de ella, serán ajos y cebollas, pleitos y contiendas, no crea que esa casa huele a Cristo, esa casa huela a muerte. Esa casa huele al viejo hombre, a la vieja naturaleza, incluidas las mujeres.

Porque tanto nosotros como ellas, somos igual, porque también hay mujeres de corazón y cabeza dura.

¿En está última semana qué olor, que fregancia emanamos? ¿La gente que nos rodea, quedó extasiada o espantada por nuestro aroma?

¿Qué fragancia hemos estado emanando? ¿A las personas se les antoja estar cerca de nosotros?

Yo no se si usted ha tomado o comido ajo en ayunas, yo le he hecho, y no se me acercan ni los moscos, por muy hambrientos que estos anden. Es una aroma nada agradable.

Pero hay personas que no necesitan comer ajos ni cebollas, para que no se les acerquen, ya los traen dentro, tienen la huerta bien sembrada dentro de ellos mismos.

Vale la pena preguntarnos, si alguien no se nos quiere acercar ¿por qué será? ¿Por qué será que la gente nos rehúye?

¿Será que cuando nos quebramos, lo único que sale es la vieja naturaleza contaminada y echada a perder?

A veces como que nada más esparcimos un poquito, pero muy poquito del aroma de Cristo, en lugar de cristianos parecemos esos esparcidores de cuenta gotas de perfume, usted cuando toma un perfume y se lo esparce, el atomizador le dará muy poco, olerá por poco tiempo, así a veces somos los cristianos, olemos muy poquito a Cristo, porque a penas si abrimos un poquitito el frasco, y cuando le gente se quiere asomar, en lugar de frasco de alabastro, ven en nosotros un depósito de piedra, o un cántaro de tepache mal preparado, en donde no sale absolutamente nada agradable.

Usted y yo fuimos llenos de la presencia y el poder de Dios.

Juan 1:16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

Romanos 15:14 Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.

El apóstol Pablo, daba por hecho qué se estaba lleno.

Nada más que no queremos quebrarnos, para que nuestro aroma llene la casa.

En ocasiones suelo ponerme algo de perfume, el cual dura muy poco, sin embargo, la semana pasada, después de ponerme algo de perfume, en lugar de colocarlo en el mueble, lo coloqué en el aire, y lógicamente se rompió el frasco, ya va para quince días y mi cuarto todavía huele a mí perfume.

Cosa que no sucede cuando me pongo muy poco.

Y así sucede en la vida cristiana, cuando apenas si abrimos el frasco de nuestra vida, apenas si se notará Cristo, ya sea en la escuela en el trabajo, con los compañeros, con las amistades, aun con nuestros familiares. Cristo muchas veces pasa desapercibido, porque no nos hemos aun decidido a ser quebrantados, nada más damos muy pequeños y esporádicos aromas agradables, y eso a lo mejor nada más cuando estamos dormidos.

Cristo se llega a notar muy poco en nuestra vida, porque somos duros como la piedra. No damos, como se dice, nuestro brazo a torcer, nos aferramos y nos aferramos a la vida antigua.

Usted y yo tenemos que ser quebrantados para oler a Cristo, para impregnar con ese olor a la gente que tocamos, la casa, el trabajo.

2da. Corintios 2:14-16 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16 a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?

U, olemos a Cristo o a muerte.

Tristemente casi nadie quiere quebrarse por voluntad propia, Proverbios 16:18 Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.

(BAD) Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso.

Por ello no queremos quebrantarnos, por nuestro orgullo, tal vez por presumirle a nuestras amistades que no son cristianas, que todavía podemos hacer lo mismo, no queremos parecer como débiles, como frágiles, como vasos de alabastro o de barro, sino de diamante.

Ahora bien, si la piedra con trabajos se rompe, el diamante casi es imposible, el diamante es tan duro que incluso lo llegan a utilizar para cortar el acero, El nombre diamante viene del griego adamas, que significa inconquistable.

Se dice que es: muy difícil romper un diamante: hacen falta 4,000 grados centígrados para fundirlo -dos veces y media más de lo que se necesita para fundir el acero-. Su composición, sin embargo, es muy simple: moléculas de carbono. Para cortarlo utilizan precisamente un esmeril de diamante.

Hay personas que tienen corazón de diamante no tanto por hermoso, sino por su dureza, esas personas no quieren escuchar la Palabra de Dios. Zacarías 7:11-12 Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; 12 y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.

Así que vemos los diferentes materiales con los que pudieran estar hechos nuestro corazón o cabeza, siendo honestos ¿qué tipo de cabeza y corazón tenemos? ¿De alabastro, de barro, o de piedra o diamante? El alabastro y el barro quiebran fácilmente, la piedra y el diamante, no tanto.

Y si queremos ser de bendición y oler de manera exquisita, no tanto por el contenido nuestro, sino por el contenido que Dios puso en nuestras vidas ¡Cristo! Tenemos que ser quebrantados.

Abraham fue quebrantado cuando Dios le pidió, lo que el más amaba, su hijo, su heredero, el andaba feliz porque casi a los cien años por fin tenía el hijo de la promesa, para que al poco rato, Dios se lo pidiera en sacrificio, que se lo ofreciera en holocausto Génesis 22:1-2 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

¡Imagine lo terrible y angustiante de este momento! Llegó el momento de quebrantar el vaso de alabastro de Abraham. Se lee y se dice fácil, si cuesta trabajo entregar un animalito con el cual nos hemos encariñado, ¡Cuánto más un hijo!

Abraham, pasó la prueba, de su vaso salió obediencia, gratitud, un aroma tan exquisito, que agradó a Dios, más que el sacrificio de Isaac. Y Dios le dijo que ya no lo sacrificara, había quedado satisfecho.

José fue quebrantado, y de su interior salió de igual manera un agradable aroma, aroma a Dios, aroma de amor, de misericordia, de generosidad, de perdón.

Pedro, el orgulloso y a la vez cobarde, fue quebrantado para que saliera de él la humildad y la valentía que Dios había puesto en él.

Ellos, ya pasaron la prueba, ¿pero qué de nosotros? ¿Cómo están estos vasos? ¿Están listos para ser quebrantados o ya se pusieron más duros?

Observemos que en este proceso no estamos solos. Dios conoce la dureza de nuestra cabeza y corazón, y el sabe las herramientas precisas que utilizará para romper o quebrantar esas áreas:

¿Cómo trabaja Dios con nosotros? ¿Qué utiliza para quebrantarnos?

Primeramente utilizará su bendita Palabra, el quebrantamiento a nuestra vida pudiera venir si somos atentos a su voz, si obedecemos a su Palabra, escuchamos la enseñanza y la enseñanza son como pequeños golpecitos que nos va dando, por todos lados hasta que viene el golpe final, la Palabra tiene virtud de irnos sensibilizando, ¿No le ha pasado que cuando escucha usted la enseñanza dice; está palabra es para mí? ¿Quién le contaría al hermano mi vida? No, no es el hermano, es Dios mismo tomando la herramienta para tratar de romper ese corazón o cabeza de piedra.

Jeremías 23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? Cada que escucha la Palabra de Dios, es como un cincelazo que Dios da a su vida para ir formando la obra de arte en su vida:

(BAD) ¿No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca? —afirma el Señor—.

Si usted en cada enseñanza siente los martillazos, no se queje, mejor alabe a Dios, el cual está trabajando con usted, este es uno de los métodos más nobles, usted escucha y debe obedecer, el Señor dice en Hebreos 3:15 entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

Hay personas que resisten la Palabra, se enfurecen, no quieren saber la verdad, se les dice la verdad y esto les enoja:

Hechos 7:52-60 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; 53 vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. 54 Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. 55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. 57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. 58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

Dios pide que recibamos con mansedumbre su Palabra Santiago 1:21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero ¿a quién le gustan los martillazos?

Otra manera de quebrantarnos es, al través de su Espíritu Santo, el Espíritu Santo tiene una enorme labor en nuestras vidas, Juan 16:7-8 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

No es nuestra conciencia la que nos habla, sino es más bien el Espíritu Santo, hablando a nuestra conciencia, en este día en particular el Señor nos está hablando a través de su Palabra, y su Espíritu Santo nos está haciendo sentir incómodos.

Nos está diciendo el día de hoy, te estoy hablando, no endurezcas tú corazón.

Dios puede utilizar a algunos hermanos como instrumentos para quebrantar esos corazones de piedra, hermanos que conocen la Palabra, no nada más que han oído de la Palabra, sino que la saben y la utilizan para bendecir, son esos hermanos que resisten los duros embates de aquellos que no la conocen, pero viven como si la conocieran, hermanos que son firmes a sus convicciones basadas en la Palabra, no en su imaginación.

Ezequiel 3:7-9 Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón. 8 He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. 9 Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.

(BAD) ¡Te haré inquebrantable como el diamante, inconmovible como la roca! No les tengas miedo ni te asustes, por más que sean un pueblo rebelde.»

(LBLA) Como esmeril, más duro que el pedernal, he hecho tu frente. No les temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde.

Dos elementos de extremada dureza, para quebrantar principalmente a los rebeldes, siendo firmes en la Palabra.

Cuando no se hace caso a la Palabra, a la voz del Espíritu Santo, ni a los hermanos que nos amonestan para romper nuestro vaso y se pueda ver reflejado Cristo. Entonces entra en escena la Mano de Dios.

Es como al hijo, ya se le explicó con palabras, que se comporte, pero no hace caso, el dentro de sí, sabe que está desobedeciendo, y como no hace caso, entonces el padre toma la vara y le da, y ya para la otra lo piensa dos veces, antes de seguir en su rebeldía.

Hebreos 12:5-6 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.

Y pudiera con ello, venir el dolor y el sufrimiento, no quisimos rompernos nosotros mismos, entonces nos van a ayudar, a veces no es fácil, le rehuimos, es como el enfermo que hace lo imposible para eludir la operación, las posterga, nadie quiere entrar al quirófano, aún sabiendo que ahí pudiera estar la sanidad.

Si aún con estas herramientas anteriores no respondo al quebrantamiento, Dios usa la última y más dolorosa herramienta. Las Represiones de la vida. Estas represiones pueden ser pérdidas económicas, quebranto físico, perdida de relaciones y todo lo que produce un profundo dolor en el alma.

Dios trae o permite cosas en nuestra vida para revelar lo que está errado dentro de nosotros y corregirlas. Nosotros equivocamos el proceso de Dios y lo confundimos con la mano del hombre. En este proceso Dios usa personas, eventos y circunstancias. Cuando usted corre de una persona o circunstancia y no entiende el proceso de quebrantamiento usted terminará desilusionado, herido y agotado.

Dios quiere hacer una obra en nosotros, y para hacer su obra, no debemos resistirnos, si más nos resistimos más dolor habrá.

Nada más que a veces, Dios no nos va a preguntar, El como buen alfarero, hará de estos corazones y cabezas de piedra, vasos de barro, y entre más duro esté el material, más proceso necesita, esto es como las inyecciones, hay que ponerse blandito, porque si nos ponemos duros, más nos pican y más nos duele.

Job creía en Dios, pero fue necesario que viniera el quebrantamiento a su vida, para hacer palpable su fe Job 16:14 Me quebrantó de quebranto en quebranto; Corrió contra mí como un gigante. De ese quebrantamiento que indiscutiblemente Dios no se lo otorgó, Dios sacó lo mejor de Job, mire lo que dice Job después de tanto quebrantamiento: Job 42:5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

Hay veces que el sufrimiento saca lo mejor de nosotros:

Una mañana, un podador cortaba los sarmientos de una vid y ésta se rebeló contra él y le increpó diciendo: ¿Por qué me hieres tan despiadadamente? ¿Es que no te das cuenta que me causas dolor? Tú no sabes lo que te conviene, ni alcanzas a comprender mis propósitos, respondió el podador. Yo sólo sé que cortas mis sarmientos ¿Cómo puede convenirme esto que me causa un dolor tan profundo? Ya verás cuando venga la primavera ¡cuántos nuevos retoños tendrán tus ramas! Y en el otoño ¡cuántos racimos hermosos! Ten paciencia y ya veremos. Santiago 1:2-4 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Si nosotros no nos quebramos, no podremos ser de bendición, ni para nosotros mismos, tenemos que sacar lo qué está dentro, y quién está dentro es Cristo, ¿su hermano de a aun lado huele a Cristo? ¿Olemos a Cristo u olemos a azufre?

Si nosotros no morimos, si no nos rompemos, no daremos el fruto ni el olor que Dios espera de nosotros, aun Jesús tuvo que morir, para llevar ese perfume de Salvación para toda la humanidad, el fue quebrantado, molido, fue totalmente desfigurado, el quiso poner su vida por nosotros, el sufrió todo eso para darnos esa salvación tan grande, su quebrantamiento inició desde que fue engendrado, y no digamos cuando nació, buscaban matarle, y ¿Qué me dice de sus tremendas luchas? Cómo la del huerto de Getsemaní, que sudó sangre. ¡Estaba siendo quebrantado de la manera más horrible que ser humano se pudiese imaginar! Sin embargo, el no se resistió, y debemos saber que aunque no nos resistamos al quebrantamiento, de todas maneras pudiera haber dolor.

Cristo lo tuvo, usted y yo no tenemos porque ser la excepción ¿oh, si?

Isaías 53:3-5 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Esas palabras fueron literalmente echas realidad, en el Nuevo Testamento, cuando de los labios de Cristo, salieron las palabras refiriéndose al trigo:

Juan 12:23-24 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

Cristo tuvo que morir, si el no hubiera muerto, usted y yo no estaríamos aquí ahora.

Su cuerpo tuvo que ser molido para darnos vida, así como la aceituna tiene que ser machacada para dar el aceite de olivo.

¿En ese proceso hubo dolor y lágrimas? ¡Claro que las hubo!

San Agustín dijo: “Las lágrimas son la sangre del alma”.

El cuerpo de Cristo fue literalmente quebrado, y cuando el expiró en la cruz del calvario, entonces de su cuerpo emanó ese aroma exquisito de salvación para todo el mundo, ¡Tuvo que quebrarse, no para llenar una habitación como en el caso de María, sino para llenar a todo el mundo con su aroma de salvación!

María, hizo su parte, quebró su vaso de alabastro, ungió a Cristo, llenó la habitación de un agradable aroma, de nardo puro.

Pero ahora nos toca a nosotros, Dios nos pide en este día que nuestros vasos ya sean de alabastro, de barro, de piedra, de diamante, sean quebrados, en primer lugar para darle con ello el honor a Cristo y con ello impregnar a la gente que nos rodea, con ese olor a vida.

¿Cuántos estamos dispuestos a romper nuestros vasos?

Oremos.

Canto de alabanza: El buen alfarero, Señor tú como buen alfarero, tómame, moldéame, quebrántame, transfórmame…

 

 

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