¿Por qué creer en Cristo?
Todos los seres humanos nos encontramos en una situación desesperada y sólo Cristo nos puede rescatar. No podemos rescatarnos nosotros mismos, sino que debemos acudir a Jesucristo en busca de ayuda. Él es el único que puede salvarnos.
Es como si un bombero te encontrara casi inconsciente en un edificio en llamas que está a punto de derrumbarse, te cubre, te carga en sus brazos y te dice: «No te muevas mientras te cargo. No te muevas. No trates de ayudarme. Yo te sacaré. Déjeme hacerlo a mí. Confía en mí».
Pero la mayoría de las personas no siente la necesidad de que un bombero divino las rescate. ¿Cuál es esta situación desesperada de la cual sólo Cristo te puede rescatar?
La situación desesperada es que estamos bajo la ira de Dios. Esto se debe a nuestro pecado (Juan 3.16-18, 36).
Dios es justo y su ira se enciende con toda razón contra las actitudes y conductas humanas que denigran su valor y lo tratan de manera insignificante. Todos lo hemos hecho. De hecho, lo hacemos todos los días.
La sorprendente verdad es que Dios ha enviado a su Hijo al mundo, no para aumentar esta condenación, sino para rescatarnos de ella. Y la manera en que Cristo nos rescata es asumiendo Él mismo la condena, muriendo en nuestro lugar y luego exigiendo no hechos heroicos de penitencia, sino que confiemos en Él. Jesús afirmó: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10.11).
No hay nada que puedas añadir al rescate de la ira de Dios. Jesucristo se convirtió en nuestro sustituto. Las culpas que debieron traernos la condenación a todos nosotros, Dios las cargó sobre Jesús.
El amor de Dios planeó un intercambio asombroso: Jesús soportó lo que merecíamos nosotros para que nosotros pudiéramos disfrutar lo que Él se merecía, la vida eterna. Y la manera en que puedes disfrutar de esta vida es creyendo en Jesucristo. Él te dice: «El que cree en mí, tiene vida eterna» (Juan 6.47).